Una condena, una muerte y una esperanza
Jesús fue crucificado en nuestro lugar, murió por nuestros pecados y resucitó para darnos una nueva vida.
Jesús fue crucificado en nuestro lugar, murió por nuestros pecados y resucitó para darnos una nueva vida.
El dolor por la pérdida de un ser querido es grande, pero nuestro Dios es mucho más grande.